martes, 14 de junio de 2011

A quien quería engañar

Una historia que tenía escrita desde hace un par de meses, muchos ya la habra leido



¿A quien quería engañar?

           La mentira era lo que yo parecía necesitar para hacerme un lugar en aquel mundo que se mostraba como un terreno oscuro por aquellos días. Mi vida era vacía y con muy poco que contar, lo cual había sido siempre un gran problema para mí ya que mi personalidad me impedía no tener nada para contar, no, a mí me gustaba ser el centro, el que siempre largaba algo nuevo, solo así la gente me tendría en buen concepto, solo así daría una buena imagen al resto, ¿y de eso se trata no? De la imagen, el mundo es imagen me decía en ese entonces y nada es más importante que eso.
           
            La mentira era la salida que buscaba, la puerta al mundo iluminado en el que me quería escabullir, aquel mundo en el que yo podría ser el centro de atención. Así fue como comenzó todo, la verdad no me alcanzaba, me hacía sentir pequeño y de poco contenido. Tampoco bastaba exagerar la verdad, esa estrategia que fui usando cada vez con menos miedo y más placer, había servido de mucho para poner algo en aquel bolso vacío que era mi vida, pero ya no alcanzaba tampoco, había llegado el momento de matar a la verdad.

            La mentira comenzó, en aquellos días entrando a la adolescencia, simplemente les mentí. Empezó siendo solo eso, una simple mentira, la creación de un dato falso, el asentir algo que sabía que era erróneo al hablar con determinadas personas, aquellas personas populares a las que uno siempre quería impresionar. A muchos les intereso mi vida por primera vez, muchas voces acalle con esa mentira aislada. Por un momento estuve bien, obtuve la atención que yo quería, puse mi voz en el centro de la mesa de turno, logre ser tenido en cuenta por muchos. Pero a los pocos meses ya ni esa nueva atención alcanzaba, de hecho se estaba yendo, había que renovar, ¿salir a vivir la vida? ¿salir a generar anécdotas y vivencias? NO, ¿para que? Mejor crearlas, ficcionarlas y regalárselas al mundo, llenar el bolso de contenido falso, yo ganaba y ellos también.¿Pero hasta que punto ganaba y desde que punto me acercaba a mi peor derrota?

            La mentira me había dado un respeto, pero no una amistad, la gente no buscaba anécdotas sino personalidad, las anécdotas solo acercaban el chusmerio, y eso atraía un nuevo gran problema, los curiosos que preguntaban más y más sobre algo cuya realidad era irreal. Fue así como me vi obligado a ampliar aquella mentira, a llenar más y más el bolso con datos falsos, ampliar su contexto, agregarle personajes, explicar las causas de aquella mentira dándole inicio cada vez más atrás en el tiempo, contar como fue evolucionando esa mentira a medida que los meses pasaban (es decir, agregar más y más datos). Descubrí que el “publico” se contentaba mucho con algunas situaciones cuasi novelescas, como las peleas, traiciones y desamores y por esto fue que comenzaron a abundar en mi mentira. De esta manera es que el bolso se fue llenando, debía de estar muy pesado ya que estaba lleno, lleno de mentira, esta mentira grande que crecía y crecía. Muy lejos habían quedado ya los tiempos en que era solo un episodio aislado improvisado para sorprender a un par de seres intrascendentes, ya era todo un universo paralelo.

            La mentira ya no era solo al popularcito como había dicho algunos párrafos atrás, a esta altura ya alcanzaba a todos, el popularcito había sido metido en la misma bolsa que el gil, que el listo, que el estudioso, que el deportista, que el artista o el comerciante, ya nadie que conociera mi ser escapaba a esta mentira, ni mis amigos ni mi familia, NADIE, le había mentido a todos. Solo me veía obligado a cambiar algunos pequeños datos de aquella mentira dependiendo de a quien se la contara y manteniendo cierta distancia entre algunas personas para evitar que las distintas versiones se mezclaran. Y así lo hice, el plan salio a la perfección, ahora absolutamente todos podían ver mi bolso lleno, cada vez más lleno.

            La mentira ya era muy fuerte y sobrevivía al paso de los años, la adolescencia había terminado, la juventud había arribado y al poco tiempo ya se había consolidado, pero aquella mentira que había iniciado mucho tiempo atrás seguía presente. Fue entonces que me comenzó a pesar, pero el peso no venía del bolso, no, el bolso seguía allí abajo engordando cada vez más, este peso era algo distinto, era un peso en mi interior, un peso cada vez más abrumador y con el tiempo más y más doloroso. El paso del tiempo me había hecho ver esa mentira de una manera distinta, ya no era una amiga, ya no era una elección, ya no era la puerta de ningún tipo de respeto, ya era una obsesión, estaba viviendo un mundo paralelo que no existía y nunca había existido, ¿Por qué había hecho todo esto? Hablando con franqueza (por una vez en la vida) no lo necesitaba, a esta edad todo lo que uno quisiera tener en la vida yo lo tenía, no había razón para seguir con aquella mentira, pero tampoco podía irme atrás ¿Decir que no era cierto? Jamás, ya no necesitaba andar mintiendo para ganar el respeto de la gente, pero confesar que la mitad de mi vida había sido una mentira hubiera sido un suicidio, hubiera sido la destrucción absoluta de mi identidad. ¿y porque mi identidad tendía de una mentira? La respuesta era sencilla, ya no le estaba mintiendo al pueblo, ya no era solo mi familia o mis amigos, la principal persona a la que estaba mintiendo era a mí mismo, por fin lo entendí, el peso estaba en mi cabeza.

            La mentira que había dicho tiempo atrás se había convertido en un monstruo… sí, había creado un monstruo. Muchas veces nuestros monstruos nacen a comienzos de la adolescencia, muchas veces por una mala decisión tomada en la búsqueda de la felicidad, ¿en verdad falsear la verdad me había hecho feliz? ¿había conseguido algo? Dolor, solo dolor. Ya pasaba con creces los veinte y en este punto me abrumaba el dolor. No quería agrandar la mentira, pero algo en mí me  impedía impedirlo, vicio, necesidad, obsesión, costumbre o quizás simplemente el no saber hacer las cosas de otra manera. Fue entonces que enloquecí, el peso en mi cabeza no me dejaba pensar, no me dejaba sentir, no me dejaba disfrutar, no me dejaba amar… debía cambiar. Fue así que en mi momento más oscuro, en mi más absoluta desesperación, decidí tomar el bolso, arrojarlo bien lejos, prenderlo fuego si era necesario, pero al levantar aquel inmenso bolso, aquel bolso en el que se hallaba toda mi vida adentro, me encontré con una curiosa sorpresa, no pesaba casi nada, estaba vacío, su tamaño era solo una ilusión, todo lo que tenía adentro era una mentira… solo aquellas pocas verdades que había dicho ocupaban espacio en el bolso, la mentira solo lo inflaba más y más, el verdadero peso de la mentira estaba en mi cabeza, quitándole lugar a las ideas, a los recuerdos, a los sueños y a los deseos, volviéndome cada vez más un ser vacío.

            La mentira no había impedido del todo que mi vida en los siguientes años hubiera tomado un buen rumbo, pero si tenía bastante éxito impidiendo que pudiera disfrutar del todo aquel rumbo. Esa mentira era una dolencia muy profunda de la que nunca podría liberarme, jamás podría suprimirla o despegarme de ella pero tampoco quería seguir alimentándola, solo traería más dolor, la única opción era congelarla, ponerle un final, marcar un punto y decir “desde acá nunca más, lo que se dijo ya se dijo y nunca se dará un paso atrás, pero tampoco pondré una sola palabra más arriba de todo eso, nunca más palabras falsas en mi vida”

            La mentira pudo haberse solucionado de otra forma… exterminándola, diciendo la verdad, quitando esos espacios vacíos del bolso, pero simplemente no me animaba, la mentira me había consumido… esa decisión requería una personalidad que nunca podría tener, una fuerza de voluntad y absoluto coraje que no eran parte de mí…no, los espacios vacíos seguirían, pero desde ahora solo habrá lugar para verdades en el bolso.

            La mentira dejo de crecer finalmente. No fue hasta la adultes que pude llevar al cabo por completo esta decisión pero lo logre, había malgastado el tiempo, había malgastado el bolso, pero ya no lo haría más. Supongo que no es muy diferente a lo que le pasa a muchos otros, algunos malgastaran el espacio de su bolso con drogas, otros con crimen y así supongo yo que podría alargarse la lista, en mi caso lo malgaste con mentira.

            La mentira que cargaba ya aproximando los veinticinco años era una mentira que ya también era madura y desarrollada, una mentira  que desde aquellos últimos años de la pubertad había sido alimentada durante más de una década, pero fue ahí que por fin una nueva etapa comencé.  Mi nuevo objetivo era llevar una vida limpia de mentiras, autentica, propia y absolutamente real aunque nunca pude olvidarme del todo de los días oscuros, ya estaba sucio y no había marcha atrás. Pero hubo algo que sí gane, una lección, un aprendizaje, que dictaba sabiamente la poca importancia que tiene la imagen si ante todo no es sincera y lo mucho que vale esta sinceridad con uno mismo.

            La mentira que hice fue lo que me dio pie a escribir todo esto que estuviste leyendo, tu pregunta querido lector debe ser ¿Cuál fue esa mentira?... es lógico, es la gran incógnita y si no estas haciéndote esa pregunta quizás falle como escritor, pero si te la estas haciendo lamento mucho desilusionarte, ya lo dije antes, nunca pude desprenderme del todo de aquella mentira y nunca podré tampoco, nunca nadie se enterara que fue mentira y ese es mi gran dolor y quizás mi gran error pero también es mi naturaleza y no puedo ir contra ella… la mentira se ira conmigo a la tumba, sin embargo para concluir con esto hay una cosa si te puedo decir…


3 comentarios:

  1. Bueno esta ya la había puesto alguna vez en facebook. Iba a escribir algo nuevo para subir pero buen, decidi tomarme un tiempo para eso. Lo que sí quiero comentar por si a alguien le interesa, por si hay alguien aca leyendo es que tengo una buena idea en mente, una buena historia que proximamente vera la luz y es en lo menos mi favorita de todo lo que escribi

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  2. Me gustó el estilo y sobre todo el contenido. Seguí así, aunque es mi humilde sugerencia que estés más atento a las tildes y los puntos que son detalles pero que ordenan un poco mejor las ideas.

    PD: ¿podría ser que la mentira sea que sea mentiroso y que en realidad haya escrito toda esta historia para crear una imagen? *ruido de cerebro explotando*

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  3. Primero y principal, muchas gracias por pasar, por leer y sobre todo por comentar, son pequeñas cosas que satisfacen mucho. En segundo lugar, sí, tendría que haber revisado un poco más el aspecto gramatical aunque la verdad los tildes siempre fueron un punto flojo en mí.

    Tercero, si bien nunca escuche el ruido de un cerebro explotando (porque por suerte nunca exploto ninguno cerca mio) sería un recontra flash lo que decis, la verdad que no lo había pensado. Igual nunca lo vamos a saber, el muchacho fue muy claro al respecto, hay una mentira y no la quiere contar, se la lleva a la tumba nomas. Así que cada uno puede sacar sus conclusiones.

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