Los veinte y la vida
Dulces vivencias de mi infancia. Una lluvia llamando mi atención, un cassette de Fito Páez, una repetición de Popeye y un álbum de Superman. Ver el mundo desde abajo y confundir torres con personas. El planeta parecía estar estático, no se mostraba girar y no había cambios que contemplar. Un monitor era novedad y la pantalla a otra realidad. Poco a poco fui creciendo, la esfera giraba y los años comenzaban a pasar mientras yo enfrentaba a la vida día tras día usando como arma tan solo mi sonrisa que a la vez era mi escudo y también mi corcel. Esa sonrisa sincera y rebozante de felicidad se manifestaba libremente sin saber que la maquina de la vida ya estaba enchufada.
Los felices nueve pronto fueron doce casi de un día al otro ¿Es la vida una espiral? Es la única explicación que encuentro, lo único que explica que cada año sea más corto. Recuerdo los noventa, cuando los meses pasaban como lo que ahora parecieran ser lustros o casi décadas. Pero llegaron los 2000 y deje de ver las torres, comprendí que ahora solo quedaban personas, malas, buenas, cultas, ignorantes, ricas o pobres. Algunas de estas personas ahí estaban golpeando cacerolas mientras un helicóptero sobrevolaba. A los pocos meses aquellos papeles dentro de mi alcancía se depreciaban y así y todo aun sonreía… todo eso y yo en mis doce.
Al poco tiempo fueron dieciséis ¿Cómo se hacía para tener 16? Nunca nadie le enseño a nadie a tener 16, por eso es que nos llegan de sorpresa, una repentina sorpresa. El álbum de superman se convertía en remera de los Rolling Stones y la novedad del monitor era casi una antigüedad pero difícil de comprar. Tan solo la lluvia siguió conservando su magia, a veces vaciando paisajes pero otras inspirando ideas. En este punto analice mi sonrisa, sí, aun sonreía pero a veces fingía. Vi a mis fabulas de amor emigrar a Europa y a mis amigos de fierro convertirse en papel. Que difícil sonreír con el peso de la traición en los hombros. Que difícil sonreír cuando la belleza del hogar se transforma en la frialdad de cuatro paredes. Que difícil sonreír cuando el amor se palpa tras una fría pantalla y no en la carne y en el alma.
La maquina de la vida se hallaba encendida, 17, 18, 19 y aun seguía. Peleas con gente, rompes amistades, haces nuevas y mejores, te embarcas en proyectos pero al poco tiempo el barco vuelve a la orilla. Vienen las yerbas, vienen las fiestas y tras una cortina de humo la luna te muestra su lado oscuro. Otra vez Popeye repetido pero esta vez no esta en la tele. ¿para que prender la tele? Setenta canales con cautivador olor pero con gusto a nada y donde ayer una lagrima me pedía una moneada hoy muchos puños exigen billetes. Las amistades de la vida se convierten en esos hombres de quienes sus padres les advirtieron que mantuvieran distancia y poco a poco vos te conformas, querías amor y ya no más, tan solo quieres compañía. Pero ante todo pesa la incertidumbre, ya era grande y entendía que la maquina de la vida todo consumía. Levanten anclas y preparen las velas, el barco debía zarpar pero seguía ahí en la orilla.
Llegaban los veinte y se acercaba el parcial, estudiar, estudiar y estudiar. No hay que parar o la vida nos va a golpear. Escucho por ahí que sin dinero la pasas muy mal y tres idiomas hay que hablar. No hay tiempo para viajar, no hay tiempo para expresar y no hay tiempo para pensar. ¿Para que queremos pensar? Pensar nos lleva a cuestionar ¿cuestionar que? No me toco ser mujeriego, tampoco fui serio con mis relaciones ¿Eso me cuestiono? Hay otras cosas que cuestionar. Pensar es saber votar, pensar es decidir, pensar es actuar por cuenta propia y eso había que evitar. La maquina estaba enchufada y no la iba a desenchufar. Los 21, 22, 23, 24 y 25 ya iban a llegar. Trabajar, estudiar y una familia formar. Diez horas de oficina y un altar con fecha de vencimiento. Leer libros que no me llevaran a ningún lugar pero ignorar aquellos que mi alma podrían llenar.
De lunes a viernes gritos en el hogar, el fin de semana escapar. El escape es la cerveza con las amistades, patear un balón o una bella canción. Pero no se puede escapar toda una vida, abriste los ojos y tenías treinta, quisiste pestañar y eran cuarenta. La maquina sigue y sigue y no la podes parar. Te pasa por querer escapar, en los veinte había que actuar, a los veinte había que estar despierto. ¿Pero como estar despierto en una época en la que solo queres soñar? Hasta que un día soñas con despertar.
Trabajas más y disfrutas menos, te roban las leyes y también los cuchillos y es ahí cuando vuelven las torres que son los nuevos precios.¡Que hermoso mundo! Decís ignorando al pobre y el trabajo esclavo. Atesoras al pasado, temes al futuro y te quema el presente y es ahí que queres gritar. Mi querido lector ¿alguna vez quiso gritar? Gritar muy fuerte, eso quería, eso quiero, eso querré, gritar. Y que se escuche mi voz en cada rincón de la existencia y de los mundos imaginarios y por imaginar. Que nadie se quede sin escuchar mi grito, que mi ira se esparza a lo largo y ancho del universo y quedarme limpio, limpio de todo mal.
¡¡¡BAAAAAAAAAAASTAAAAAAAAAAAAA!!!
Y recién ahí pensar, recién ahí actuar, recién ahí decidir. Todo parecía más claro ahora. Que bien me había hecho gritar. Y así me permití un escape más. Una ultima canción, Pink Floyd, Sui Generis, quizás Robert Plant. Darle click a mi sonido favorito y empezar a relajarme, la maquina de la vida parece haberse calmado, ¡tengo veinte y soy feliz!. Una ultima pregunta invadió mi mente, ¿Dónde habrá quedado aquel cassette de Fito Páez?... Una vez más volví a sonreír

Una historia que escribi hace poco en busca de expresión. Esta lleno de errores "tecnicos" por así decir pero así y todo yo la considero una obra maestra que refleja muchos aspectos de mí. El problema es que el 80% de las cosas solamente las puedo entender yo... En fin ya lo había publicado en facebook porque realmente quería que lo leyeran ciertas personas, pero me parece que corresponde tambien darle un lugar acá así que que así sea
ResponderEliminar:) me gusto muchísimo aloncito. Realmente me llego al corazón... no hay mucho para decir mas que lo que esta escrito. La maquina de la vida.. justito hace un rato hablamos un toque del tema del futuro y ahora entiendo porque me dijiste que no sabias si querías que ese momento llegara, que querías seguir siendo chico. Quien quiere dejar su niñez? pero.. en realidad, algún día dejamos de ser niños?
ResponderEliminarOjala nunca. Porque el día que dejemos de serlo, yo creo que dejaremos de ser nosotros mismos.
PEro es inevitable tener que hacernos cargo de nosotros mismos. Por eso te digo: ser niño y adulto a la vez. Se podrá?
ya lo veremos n.n
Bechito Aloncitoo
Bell
me encanto muchisimo, ya te lo dije en face pero dejo aca tambien un comentarito XD
ResponderEliminarsiempre corriendo y sin disfrutar el presente todos nosotros...
segui escribiendooo
besotee :)